MISION EVANGELISTICA MEXICANA A.R.
MISION EVANGELISTICA MEXICANA A.R.
Ezequiel B. Vargas

Sobre MISION EVANGELISTICA MEXICANA A.R.

Nuestra visión es alcanzar al mundo entero para Cristo.

¡Experiencia! ¡Confianza! ¡Humildad!


Somos una iglesia Biblica, Cristocentrica y Misionera que se preocupa por las necesidades de la comunidad, que provee cuidado pastoral y refugio al necesitado, que capacita constantemente para un mejor servicio a la iglesia y a la comunidad. 
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Nuestra Identidad

Nuestra Doctrina

"Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias."

2 Ti 4:3

 

Sabemos lo que creemos y estamos persuadidos en quién hemos creído.

Énfasis Doctrinales

Nuestra denominación tiene una identidad Metodista firmemente trazada desde sus inicios.

Estamos orgullosos de la doctrina

de santidad que tenemos como iglesia. 

SECCION 1

HISTORIA DEL METODISMO

 

La doctrina y el espíritu del cristianismo bíblico y puro han existido en diferentes tiempos y en diferentes grados en todas las ramas de la iglesia de Cristo.

“En el año 1729, dos jóvenes en Inglaterra, leyendo la Biblia, encontraron que no podían ser salvos sin santidad, la buscaron, y animaron a otros también a buscarla. En 1737 vieron también que los hombres son justificados antes de ser santificados; sin embargo, su objeto era la santidad. Dios en su tiempo los lanzo para levantar un pueblo santo.”

Esto fue el principio del Metodismo en las palabras de sus fundadores, Juan y Carlos Wesley. El nombre “metodista” fue aplicado al grupo de estudiantes guiados por los Wesley y Jorge Whitefield la Universidad de Oxford, Inglaterra, quienes se juntaban para el mejoramiento intelectual y espiritual. Su manera sistemática de vivir mereció el nombre de metodistas que otros estudiantes les dieron.

En la noche del 24 de mayo de 1738, Juan Wesley obtuvo su experiencia del ardor de su corazón en una reunión de la sociedad religiosa en la calle Aldersgate en Londres una experiencia semejante a la que su hermano Carlos antes había tenido. Como a las nueve menos cuarto, mientras escuchaba la descripción de Martin Lutero del cambio que Dios obra en el corazón por la fe en Cristo, “Sentí arder mi corazón de una manera extraña. Sentí que confiaba en Cristo, y en Cristo solamente, para mi salvación; recibí la seguridad de que mi Dios había borrado mis pecados y que me salvaba a mí de la ley del pecado y de la muerte.

Las primeras asociaciones que formaron el Sr. Wesley y sus predicadores se llamaban “sociedades.” Eran sociedades voluntarias de personas que querían un mejoramiento mutuo en la piedad experimental y viva. Todavía permanecían en la iglesia de Inglaterra; asistían a sus cultos regulares y recibieron los sacramentos en sus altares. Un gran avivamiento empezó a extenderse por todo el reino británico. Fue una obra profunda y duradera. A los Metodistas, Dios les encomendó la obra preciosa de despertar al Reino Británico a un sentido de servicio y dedicación a Dios, y por medio de ellos trajo una reforma que no tiene igual, como un avivamiento espiritual, sin drama, patronato, parlamento, ni rey.

La primera sociedad metodista fue organizada en 1739 cuando ocho o diez personas, quienes sentían una convicción profunda del pecado, deseando de corazón la redención, llegaron a Juan Wesley. Ellos querían, que el pasara tiempo en oración con ellos y les diera consejos de cómo huir del juicio venidero. Cada día había más. A todos estos les dio consejos cuando lo juzgaba necesario, y siempre concluía en oración por sus necesidades individuales.

Después de levantar las Sociedades unidas en Europa, el movimiento espiritual que ellos comenzaron se extendió a América. En 1766 Felipe Embury, un predicador local de Irlanda, empezó a predicar en la ciudad de Nueva York y formo una sociedad en la Iglesia de John Street. Otro predicador local, Tomás Webb, un capitán en el ejercito inglés, pronto se junto con Embury en la predicación. Al mismo tiempo, Roberto Strawbridge, también de Irlanda, se mudo a Frederick County, estado de Maryland, predicando y formando sociedades allí.

En 1769, Wesley mando a Ricardo Broadman y José Pilmore a América y dos años después, Francisco Asbury, quien llego a ser el hombre más notable por su influencia en el metodismo en la Américas, Wesley ordeno a Tomas Coke y le dio autoridad de funcionar como obispo, llamándole “superintendente”, que es otro nombre para la misma función. El Doctor Coke fue mandado a América con la autoridad de ordenar a Asbury y darle de la misma manera el oficio de superintendente. Estos dos supervisaron todas las sociedades metodistas en América.

La primera conferencia anual del metodismo americano fue en Filadelfia en 1773. Los negocios fueron simples y breves. Mayormente se trato de los ministros que estuvieran de acuerdo en obedecer la Disciplina de Juan Wesley. Había diez Presbíteros itinerantes, en seis circuitos, y mil ciento sesenta miembros. El primer circuito fue organizado en Carolina del Norte y se llamo el circuito de Carolina.

Durante un periodo de un año, en 1777 y 1778, mil ochocientas almas fueron añadidas a las sociedades. Al fin de la Revolución, el número de presbíteros itinerantes llego a ser alrededor de ochenta, y había unos quince mil miembros en las sociedades. La obra singularmente pertenecía a Dios.

Cuando los Estados Unidos recibieron su independencia por el Tratado de 1783, los metodistas americanos, la mayoría siendo miembros de la iglesia de Inglaterra, fueron declarados por Juan Wesley “totalmente libres tanto del estado político como religioso.” Añadió: “Están en completa libertad se seguir las Escrituras y las enseñanzas de la iglesia primitiva, y nosotros juzgamos que es mejor que mantengan su libertad con que Dios los hizo libres.”

 

SECCION 2

FUNDACION DE LA MISION EVANGELISTICA MEXICANA

              

La Misión Evangelística Mexicana surgió a la vida, el 6 de Noviembre de 1926 por el Reverendo Ezequiel B. Vargas. Principió con cuarenta y ocho miembros en una fragua olvidada y en completa ruina. A pesar de estas desventajas, las conversiones se sucedían unas a otras y la aprobación de Dios era tan palmaria que pronto el movimiento alcanzó inesperadas proporciones. Por espacio de más de veinte años, La Misión Evangelística Mexicana militó sin ningún nexo ni subsidio del extranjero. Desde un principio hubo iglesias que amablemente nos abrieron sus puertas invitándonos a formar parte de ellas.


El fundador de La Misión Evangelística Mexicana, agradeció tan inmerecidas manifestaciones de confianza y amor cristiano, pero con la seguridad que el Señor no aprobaba un paso de tal naturaleza, se rehusó a aceptar ofertas tan bondadosas. Existía la creencia que ninguna iglesia podía subsistir sin el apoyo de una junta extranjera. Fue nuestro anhelo probar que tal suposición carecía de toda base. Todo lo que necesita un movimiento cristiano para sostenerse es que sea acreedor a la aprobación de Dios y que los componentes de ese movimiento tenga la fe expresada por Job: “Aunque me mataren en Él esperare”  (Job 13:15).


En el año de 1942, a petición de la inolvidable Señorita María E. Massey y de la Señora Stoker, la Iglesia Nacional de Santidad, de la cual ellas habían sido fundadoras, se fusionó después de mucha oración con La Misión Evangelística Mexicana. La iglesia no tenía ministros. El Rev. Edelmiro Espinoza ordenó a los hermanos Ricardo Pérez Puga y Ricardo Rodríguez, pero ellos propiamente no ejercieron su ministerio; sino que prestaron su cooperación en calidad de laicos. La Iglesia Nacional de Santidad fue despojada de su propiedad. Gracias a Dios no lo fue de su fe. La unió fue bendecida por Dios. La iglesia fundad por la Señorita Massey contaba con unos cuarenta y ocho miembro en plena comunión, aunque las actividades de los dirigente se habían extendido a muchas partes de los estados de Coahuila, Nuevo León, Zacatecas y San Luis Potosí. La armonía que prevaleció entre los cuerpos unidos fue prueba inconcusa de que el paso dado mereció la aprobación divina.

 

SECCIÓN 3

FUNDACIÓN DE LA IGLESIA METODISTA EVANGELISTICA

 

Con una convicción firme de que el abismo que separa el pensamiento conservativo del liberal, en la iglesia es más y más grande, y que nunca pueden llegar a estar de acuerdo; la Iglesia Metodista Evangélica nació para preservar las doctrinas distintivas del metodismo primitivo, fundada sobre la inspiración y la autenticidad de la Biblia y los Artículos de Fe como Juan Wesley los pronunció.

El día 9 de mayo de 1946, en la ciudad de Memphis, Tennessee, en pequeño grupo de predicadores y laicos se juntaron para consultar y orar, tratando de mantenerse firmes en medio de la apostasía creciente en la iglesia. Después de prolongadas horas de oración, ellos se sintieron guiados determinadamente por Dios a organizar la Iglesia Metodista Evangélica.

 

SECCIÓN 4

FUSION DE MEM CON EMC

 

Providencialmente. Por el año de 1946, el Rvdo. E. B. Vargas recibió una invitación de parte del pastor metodista mexicano de Abilene, Texas, para celebrar unos cultos de avivamiento. Al escuchar el Rvdo. Fines Flores la experiencia del evangelista, le refirió el hecho de que en la misma ciudad había un pastor americano cuya experiencia era igual al que el pastor visitante había hecho alusión. Sin pérdida de tiempo el pastor metodista llevó a su evangelista a visitar al Dr. John J. Hamblen. El hermano Vargas encontró en él un espíritu afín, y un gigante, no en el sentido de la carne, sino por la fe inquebrantable de aquel gran varón de Dios y por su visión profética.


Desde aquel momento estos dos espíritus unidos principiaron a caminar juntos y permanecieron en la brega y siempre esperaron un día, no por méritos, sino por la gracia de Dios, recorrer juntos las calles de oro de La Nueva Jerusalén. A iniciativa del Dr. Hamblen, se fundó La Iglesia Metodista Evangélica. Estuvo presente el Pblo. Ezequiel B. Vargas en la primera Conferencia efectuada el 9 de mayo de 1946 en la ciudad de Memphis Tennessee. Habiendo obtenido de antemano el consentimiento de La Misión Evangelística Mexicana, se propuso y aceptó la fusión de ambos cuerpos. La Iglesia Metodista Evangélica nada tenía que ofrecer a la Misión Evangelística Mexicana desde el punto de vista material. Sin embargo tenía algo de más valor; esto es, corazones llenos de fe y fieles al Señor. Este factor de valor incalculable fue motivo determinante para la unión de estos dos cuerpos militantes en las filas del Evangelio. Desde entonces nuestros lazos de van estrechando más y más.


La Iglesia Metodista Evangélica se ha extendido por gran parte de los Estados Unidos y venciendo escollos insorteables ha crecido material y espiritualmente hablando, a tal grado que ha dedicado un subsidio a nuestra Misión. Ambos cuerpos ya forman una Iglesia Internacional con un ministerio que alcanza aún más que los dos países, cooperando los dos en hacer planes y desarrollar esfuerzos para el extendimiento del Evangelio. El pueblo Misionero Evangelístico ha contraído de una enorme deuda con la Iglesia Metodista Evangélica en México. Su compañerismo santo, y el ardiente deseo de extender la Palabra de Dios en nuestra Patria nos hace prorrumpir la alabanza al Glorioso Señor de la Mies. México está agobiado tanto por la influencia del romanismo como por la labor siniestra de falsos maestros diseminados en el país, los cuales han descartado las enseñanzas puras del Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo.

              

El Hermano Vargas estuvo al frente de la Misión Evangelística Mexicana como Superintendente General desde 1926 hasta el día 3 de enero de 1965, cuando el Señor lo llevó a su presencia. Como ayudante del Superintendente, el Reverendo Eduardo Salido López tomó la superintendencia el día 6 del mismo mes por orden de una Conferencia Especial que se convocó en la ciudad de Chihuahua, Chih. El Rev. Salido sirvió como Superintendente General de la Misión Evangelística Mexicana hasta el mes de julio de 1970. Unos meses después, el día 4 de julio de 1971, este siervo fiel de Dios recibió su premio celestial cuando murió en ciudad Madera Chih. Su pueblo natal.

               En la Conferencia Anual celebrada en San Juanito, Chihuahua, el día 1 de julio de 1070, fue electo el Reverendo Constantino Cárdenas Gaytán para ocupar el puesto de Superintendente General de la Misión Evangelística, y el Reverendo Benito Carbajal Romero recibió el nombramiento de Ayudante del Superintendente General. El Rev. Benito Carbajal continuó en dicho puesto hasta el año de 1982,  cuando el Reverendo José Medrano Veles fue electo Ayudante del Superintendente General. Durante el periodo del hermano C. Cárdenas Gaytán, fueron nombrados varios ayudantes; Presbítero Alfredo Guerrero, el Presbítero Juan de la Cruz Valdez Ávila, el Presbítero Antonio del Ángel del Ángel. En la 68ava Conferencia General se llevaron a cabo elecciones, el 7 de julio de 1994siendo electo como Superintendente General el Presbítero Agustín Azuara García y Ayudante el hermano Juan le la Cruz Valdez Ávila. En el año de 2002 en la 76ava Conferencia General fueron electos como Superintendente General el Presbítero Daniel Durán Burgos.

En el año de 1947, se inició la Escuela Bíblica “Vida y Verdad” cuando el Reverendo E. B. Vargas llevó consigo obreros y laicos a caballo para visitar los campos donde predicaban el Evangelio. En el año 1948 se formó un grupo de residencia en la ciudad de Chihuahua, donde el Instituto Bíblico continuó hasta la muerte del fundador en 1965. En el año 1966, el Instituto Bíblico fue trasladado a la ciudad de H. del Parral, Chih., donde permaneció produciendo obreros hasta el año 1976 en que fue trasladado a la ciudad de Torreón Coah.

               Un ministerio importante en la obra de la Misión Evangelística Mexicana entre el pueblo Tarahumara fue iniciado por la hermana Carlota N. de Quezada. Después varios obreros como el Hermano José Flores, su esposa María M. Flores y la Srita. Alta Dixon, sirvieron como misioneros y pastores en los campos indígenas. Muchos siervos de Dios han colaborado en ganar almas del pueblo indígena para Cristo. Entre ellos, se han destacado el Presbítero Alfredo Guerrero, los misioneros Alex y Mae Hoover, y en los últimos años el Presbítero José Macías y su esposa Cristina de Macías, quienes plantaron algunas iglesias y actualmente cuentan con una membresía aproximada de 150 miembros, así como algunos obreros laicos tarahumaras que están predicando  la palabra de Dios y ganando a sus coterráneos para Cristo. La visión de estos siervos de Dios ha sido de mucha ayuda para que el pueblo de Dios reconozca que hay entre las regiones más aisladas, personas con necesidad del Señor Jesús.

Una gran historia hasta nuestros dias.

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